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miércoles, 10 de septiembre de 2014

11 meses.

Una vez te prometí un para siempre.

Es la única promesa que cumpliré en esta vida.

Y aún así...

sábado, 16 de agosto de 2014

-.

Te escribo esta carta para decirte que desecho todo deseo de encontrarte, todo deseo de encontrarme.
Has pasado a ser un ente, un ser que no puedo ver, oír ni tocar. Ni sentir. Ni llorar.
Ay corazón mío, ¿en qué momento te marchaste? ¿En qué momento decidiste abandonar la cueva a la que llamabas hogar? Aquella a la que nunca llegaba la luz, sumida en la oscuridad y la desesperación llamada soledad.
Cambiaste tu esencia por piedra, tu latir por un silencio mortal. Tu presencia por ausencia. Tus sentimientos por indiferencia.

Incluso cambiaste tu sangre por hiel.
Por dolor.
Por vacío.
Por nunca más.

Y aún así, creo que con el cambio salí ganando.


jueves, 26 de junio de 2014

Y en los peores días...

Me acuerdo de ti. Cuando me acuerdo de cómo podías cambiar mi día con tan sólo verte sonreír... Te quise, joder que si te quise, más que a nadie.

Y una vez me rompiste en pedazos, me fue imposible recomponerme de nuevo. ¿A quién quiero engañar? No te habré olvidado tanto si sigo arrepintiéndome de todo lo que hice, y más aún de lo que no hice. De lo que dije, y de las frases que quedaron mudas en mis labios.

Aún recuerdo cómo me abrazabas, me sonreías y tratabas de alegrar aquella carita triste que veías tantas noches. O aquellas madrugadas perdida por los bares sólo por tratar de encontrarme, y tras cada canción, cada sombra, estabas tú.

Fuiste mi peor pesadilla y a la vez la mejor que he vivido. Me destruiste, me tiraste al suelo sin aliento con el que poderme levantar... y aún así me enseñaste a ser feliz, me recordaste que estaba viva. Pero todo eso se fue hace mucho tiempo, y yo sigo aquí, alimentándome de recuerdos.

¿Te acuerdas de aquella noche en la que tuve que irme de un bar llorando... por tu culpa? ¿Te acuerdas que tú saliste corriendo detrás de mí? ¿Te acuerdas de todo lo que pasamos? ¿De las discusiones? ¿De las risas y las miradas cómplices? Yo sí. Y te prometo, pase lo que pase, que no lo olvidaré.

Dicen que el primer amor nunca se olvida. La primera vez que rompen tan profundamente tus esquemas y consiguen que seas feliz en esas ruinas, tampoco. Maldita locura.


lunes, 16 de junio de 2014

Resurrection.

¿Sabes esas veces que estás tan hundido que lo único que  puede levantarte el ánimo es la música? ¿Y que siempre recurres al mismo grupo porque has aprendido a identificarte con sus letras, con sus sentimientos?

Eso es lo que siento yo cuando escucho Linkin Park. He perdido la cuenta de los años que hace que les sigo, para mí eso significa toda la vida, simplemente no recuerdo ningún periodo de mi vida en el que no estuvieran. Cuando peor estaba, me hacían sonreír. Cuando creía haber perdido las fuerzas, me animaban a luchar. Cuando estaba contenta, lo celebraban junto a mí. Cuando no sabía ni cómo estaba, activaban esa válvula de escape para reanimarme.

En mi opinión no hay mejor terapia que la música, y para mí, no hay mejor terapia que Linkin Park. La voz de Chester es como esa pastillita mágica que hace que todo cobre sentido, la música es la encargada de volver a hacer latir mi corazón, de resucitarme de las cenizas. Incluso la voz de Mike es pura energía para mi mente.

No creo que mucha gente entienda lo que yo vivo con este grupo, porque es algo complicado. Es como cuando confías tu vida a alguien, con la única diferencia de que yo confío mi vida a su música, y estoy segura al 120% que nunca NUNCA me va a fallar.

Así que, mañana cuanto salga del examen lo primero que haré será irme a comprar el nuevo disco. Sí. Me da igual que se haya filtrado ya, estoy haciendo todo lo posible por no escucharlo aún, por preservar la magia del momento.

Porque supongo que sí, Linkin Park para mí es MAGIA.

jueves, 1 de mayo de 2014

Eres tú la persona que más te quiere.

Primero de Mayo, 2:25.

¿Sabes? Hoy por fin me he vuelto a sentir feliz. Me he puesto una de mis canciones favoritas, y me ha costado demasiado reprimir el ponerme a cantarla a gritos. ¿Pero sabes lo que no he reprimido? La sonrisa, de oreja a oreja. Irradiando calor, luz y felicidad.

La luz ha vuelto a entrar por la ventana como solía hacer en los buenos tiempos, he vuelto a poner una sonrisa en mi cara y sigo caminando. ¿Sola? Sí, pero no me siento sola. Ni mucho menos.

Ahora es más que nunca cuando me he demostrado a mí misma que puedo con todo, que para ser feliz no necesito más compañía que la mía propia. Y me siento bien. Lobo solitario, pero aullándole a la luna para que sonría y no para que llore. Para que sonría conmigo, y no para que acompañe mis lágrimas.

Hacía tanto tiempo que no me sentía tan libre, tan feliz y tan agusto conmigo  misma, que ya no me importa ni que la inspiración no me visite. Es algo de lo que hasta me alegro. La inspiración sólo me acompaña cuando estoy triste, cuando me encuentro mal y abatida. Así que, inspiración, no hace falta que vuelvas, estoy bien así.

Porque hoy soy feliz, y punto.

miércoles, 29 de enero de 2014

Cuestión de tiempo.

Hacía tanto tiempo que no me permitía a mí misma ser feliz con mi única sombra como compañía, que casi había olvidado esa sensación. Por eso, al perderme por las calles de esta ciudad, sentí como la vida fluía a mi alrededor. Como un torrente de agua, incontrolable, salvaje, arrastrando todo a su paso. Sentí como la felicidad me invadía, como me desprendía de aquellos lastres emocionales que no me dejaban avanzar... el torrente los arrastró junto a su paso.

El torrente arrastró los meses de lágrimas, de promesas rotas, de sonrisas con los minutos contados, de felicidad por capítulos y tristeza por años. El torrente me limpió como una tormenta de verano. Curó las heridas más profundas, cicatrizó las que quedaban a medias, e hizo brotar en mi cara una sonrisa irrepimible, como el sol en verano, inevitable.

Fue entonces cuando me dí cuenta de lo estúpida que había sido todo este tiempo. De que no dependo de nadie para ser feliz. De que amarme a mí misma es la única manera de alcanzar la felicidad. De que las personas son eso, personas, y como tales fallan, mienten y hacen daño a aquellos a quienes dicen querer. Pero ahora... ahora la única persona que puede acabar conmigo, soy yo.

Y... ¿sabes de dónde brotó ese torrente? De mi interior. Únicamente de mí.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Digamos que ya no te necesito.

Ya no planeo tu vida conmigo, vivo mi vida sin ti.

Si yo era una niña... ¿qué iba a saber yo del amor? ¿Qué iba a saber de pulsaciones aceleradas, de deseos, de castillos en el aire, de besos bajo las estrellas? ¿Qué iba a saber yo de medias naranjas, de agotadoras esperas, de noches efímeras? No sabía nada. Claro que no.

Pero ahora, ahora que pusiste hasta la última gota de tu sangre en conseguirlo, ahora no sé qué es el amor, pero ya sé qué es el desamor. Ahora sé que la persona a la que amas  puede hacerte daño, más daño del que nunca te atreverías a imaginar. Daño de ése que sólo pensarlo te hace estremecer. Esa persona que acalló a tu corazón y quemó los naipes con los que construiste castillos, tan bellos que harían llorar a las estrellas, esas que también te empeñaste en apagar. Esa persona que te exprimió hasta hacerte creer que las medias naranjas no eran más que invenciones, cuentos para ilusos, que volvió del revés tu tiempo y tu espacio, y se marchó dejando la ecuación sin resolver.


Ahora... ahora sé que soy libre, que te veo y lo único que queda de los sentimientos que un día te pertenecieron, es un dolor sordo, como un peso en el alma y en la conciencia, gritándome a mí misma lo estúpida que fui al creerte. Ahora sé que no necesito ninguna mitad, que soy una naranja entera, y como tal voy a ser feliz, empezando por perseguir algo más que ilusiones. Perseguiré algo más que al viento entre los árboles o a la inspiración en un viaje de autobús. Perseguiré mis sueños, y eso es lo único que me importa.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Cómo...?

¿Y cómo te digo que aún hoy, me duele cada 19? ¿Cómo te digo que vivo de recuerdos y que aún duermo con tu pijama, aquel que dejaste en mi casa, para así poder tenerte un poco más cerca? ¿Cómo admito que sigue doliendo como aquel 24, y que me sigue haciendo temblar como aquel 19? ¿Cómo asumo que nunca más volverás y que estás mejor sin mí?

Que a pesar de todo, sigues estando presente. En cada recuerdo, en cada palabra que cruza mi mente... en cada una de aquellas líneas que un feliz 5 de Junio me dedicaste.

No sé cómo hacerlo, sólo sé que de momento seguiré durmiendo con tu pijama, releyendo tus palabras... y así teniéndote un poco más a mi lado. De los errores se aprende... yo aprendí demasiado tarde.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Cicatrizando

Alguien que no conozco me dijo una vez:

Las heridas duelen, sí, pero hoy menos que ayer.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Algo va mal.

No sé qué es lo que se ha perdido, se ha roto o se ha cansado de esperar y se ha largado, pero algo dentro de mí no va bien. Algo ha decido que ya no quedan causas por las que luchar, que vivir de esta forma ya no me llena ni me sirve para nada. Algo se ha marchado sin decir adiós. A lo mejor es la ilusión la que se fue, dejando la puerta abierta, el café sobre la mesa, los interrogantes en mi cabeza y todo lo demás descolocado. A lo mejor esa ilusión se ha cansado de perseguir sueños que no van a cumplirse. A lo mejor... a lo mejor yo debería ir tras ella, o a lo mejor perderme en su busca.

Quién sabe, a lo mejor encuentro otra por el camino que me ayude a seguir adelante, que recomponga los destrozos y me saque una sonrisa cuando me sienta sola.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Blog-terapia

¿Qué es lo que ha pasado? ¿Cómo he llegado a este punto? Las ganas de mandarlo todo a paseo, de quitarme del medio, cada vez son más fuertes. Necesito un respiro, unas largas vacaciones con nuevas caras, nuevos horizontes en los que perderse... aire nuevo llenando mis pulmones. Nuevas metas para una vida vacía que ya no tiene ilusiones.

Necesito volver a ser libre, a sentirme libre, a poder extasiarme mirando un paisaje desconocido, a poder enamorarme a cada paso. Necesito volver a sonreír. Necesito... supongo que te necesito. Necesito que aparezcas, que seas mi mano amiga, mi ayuda. Seas quien seas. Seas del sexo que seas. Guíame porque yo ya no sé por dónde tengo que ir, he perdido la ruta, me perdí entre túneles bajo tierra.

Basta ya. Basta de esconder mis lágrimas. Basta de esconder sentimientos. Basta de esconder ilusiones y miedos. La necesidad de desahogar y vaciar lo que llevo dentro me puede.

Pero, ¿y si no puedes llevar a cabo todo lo que necesitas para volver a vivir?

Habrá que seguir luchando contra todos esos monstruos que viven debajo de mi cama, en mi mente y hasta en el aire que respiro. Habrá que luchar contra las esperanzas puestas en los días y en las noches. Renunciaré a todo lo que tengo y lo que soy, para volver a empezar de cero. Este desgarro es demasiado profundo, hay que reconstruir los cimientos. Desde cero.

sábado, 27 de julio de 2013

Desconexión

¿Cuántos golpes más necesito para despertar? ¿Cuantos moratones más caben en mi cuerpo?

Necesito una tregua. Necesito aire fresco, respirar y dejar que todo pase. Que todo resbale. Hasta que nada importe. Hasta que ya nada duela.

Si hay algo que odie, es el dolor. Las lágrimas. Sufrir. Pero, ¿sabes qué es lo que más odio aún? Que ni siquiera te des cuenta. Estoy muriendo aquí, desangrando mi corazón a base de lágrimas, vaciando todo lo que llevo dentro. Y tú no te das cuenta. Nunca te das cuenta.

Y eso duele. Vaya si duele.

jueves, 18 de julio de 2013

Eres una droga.

Que tu vida dependa de una única persona, eso sí que duele. Duele porque dejas de valorarte, para darle más valor a esa persona, duele porque te da igual lo que te pase a ti, si la otra persona está bien. Duele porque ves cómo poco a poco tu vida deja de tener importancia, para depender de la vida de esa otra persona.

Duele el no poder resguardarme en tu calor, aún cuando el frío se empeña en llamar a mi ventana.

martes, 9 de julio de 2013

La de la mala suerte.

Llegaste. Me ilusionaste. Rompiste todos mis esquemas. Me alentaste a hacer cosas que no creía ser capaz de hacer. Y ahora desapareces.

Ahora estás tan distante que cada palabra duele. Y más aún los silencios. Cada mirada, cada historia, cada lágrima, duele aún más que la anterior.

¿Y si te marchas definitivamente? ¿Qué pasaría?

martes, 23 de abril de 2013

Gracias.

Hace mucho que no me sentía con tantas ganas de escribir... supongo que la inspiración es caprichosa, que cuando se es razonablemente feliz no necesitas de un escape para tus inquietudes.

Pero el papel me llamaba, otra vez, como siempre. Al fin y al cabo siempre quedamos él y yo. Por muy malos tiempos que corran, siempre esta ahí para acogerme, para escucharme y recordarme que ningún mal es tan grande como lo pintan.

Hace mucho que no recordaba estar tan bien, conmigo misma y con los demás. Hace tiempo que no escribía para mí. Pero ahora tengo una cosa por segura, por muy mal que vaya todo, por mucho que las negras nubes consigan tapar el sol, siempre vendrán tiempos mejores. Tras la tormenta siempre escampa. Y para mí está escampando. Las cosas van cada vez mejor y, aunque se me hace extraño decirlo, soy lo más próximo a la felicidad que he sido en mucho tiempo.

Y todo gracias a mi enano, a esas personas que están ahí pase lo que pase, para evitar mis caídas y no simplemente para tratar de levantarme. Me falta vida para daros las gracias a todos. Pero desde aquí os lo digo: gracias por hacer esta vida algo que vale la pena vivir. Vosotros sois mi luz, mi sol, mi rayito de luz que cuanto me descuido brilla con tanta fuerza que es capaz de cegarme.

Vosotros habéis sido mi salvavidas, y ahora sois mi esperanza.

domingo, 7 de abril de 2013

¿Optimismo?

Quería escribir algo optimista hoy, cambiar el registro, decir que estoy bien y que mi estado se aproxima a la felicidad. Pero, ¿para qué vamos a engañarnos? No lo estoy, no soy feliz.

No soy feliz porque siento que me falta algo, un vacío en mi pecho donde se supone que debería estar mi corazón... o el tuyo. No me siento con fuerzas para amar a nada ni a nadie, y aun así, cada vez que alguien hace algo que me obliga a quererle un poco más, me duele.

¿Puede llegar a doler el querer a tu gente? A mi sí, es como una punzada en pleno pecho, como el dolor de un hierro al rojo vivo marcando el territorio de los demás en mi corazón. Duele. Pero no puedo evitar quererles, si no, ¿de qué serviría toda esta pantomima llamada vida?

Querer es mi razón de ser, y mi sinvivir. Suena irónico, y lo es, pero por el momento la que sufre soy yo, y no tiene pinta que todo esto vaya a cambiar, al menos por ahora.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Todo lo cura el tiempo.

¿Es esto todo? ¿Matar el tiempo antes de que el tiempo te mate a ti?

¿Sabes qué? Que me siento estúpida. Y si, sé que no debería, pero hoy vuelvo a escribirte. Vuelvo a escribir para ti. Me siento estúpida mirando una pantalla y sonriendo con cara de idiota.

Y entonces es cuando pasa. Entonces es cuando recuerdo que no eres mío, que nunca lo has sido y que nunca lo serás. Y todo vuelve a caer. Como un castillo de naipes. Vuelvo a caer a tus pies. Y me deshago en pedazos. Lloro lágrimas de cristal.

Y cuando noto la sangre recorrer las mejillas sonrío de nuevo. Porque sigo viva. Porque conseguiste reanimarme de un coma emocional que había durado tanto. Porque quiero que me veas bien. Y porque quiero creer que estoy bien.

domingo, 10 de marzo de 2013

Pongamos orden, los puntos sobre las íes y un poco más.

Hoy me escribo. Me escribo para mí. Porque últimamente siento que esta no soy yo, que todo cambia y yo me mantengo en mi lugar: mirando como todo pasa y me afecta y sin sentir nada por ello.

QUE ALGUIEN PARE ESTA LOCURA LLAMADA MUNDO, QUE YO ME BAJO.

viernes, 8 de marzo de 2013

Te echo de menos.

Pasan los días. Y pasan, y pasan. Y tú sigues tan lejos. Tan inalcanzable.

Tan perfecto.

Sigo pensando que quizás todo esto ha sido mi culpa, pero cada día estoy menos segura. Y lo siento si en verdad ha sido mi culpa, pero ya te lo dije: "el cerebro no controla los sentimientos".

Tengo a mi corazón y a mi cabeza en plena lucha, y tú deberías ser el árbitro. Y no vienes. Y te echo de menos. Y cada día más. Y cada día peor.

martes, 5 de marzo de 2013

Miénteme.

- ¿Por qué lo haces?

- ¿Por qué hago qué?

-¿Por qué tratas de protegerme? ¿Por qué me mientes diciéndome que estás bien cuando es evidente que no lo estás? Dime, ¿por qué?

- No te miento, estoy bien.

- No, no lo estás. Es obvio, no me lo niegues, ¡mírate!

- No, vale, no estoy bien. Pero, ¿de qué te sirve saberlo? Miento para protegerte, miento porque quiero que seas feliz, miento por ti. Yo estaré bien, hoy y siempre, siempre que tú lo estés. Te dije que te quería y no era mentira. Pero quiero de forma que, por muchas cosas mal que hagas, me veas siempre feliz. Feliz por ti. Feliz porque tú estés bien y feliz porque existes y eres la persona que le da color a mis días grises.

Te lo repito: ESTOY BIEN.