lunes, 16 de junio de 2014

Resurrection.

¿Sabes esas veces que estás tan hundido que lo único que  puede levantarte el ánimo es la música? ¿Y que siempre recurres al mismo grupo porque has aprendido a identificarte con sus letras, con sus sentimientos?

Eso es lo que siento yo cuando escucho Linkin Park. He perdido la cuenta de los años que hace que les sigo, para mí eso significa toda la vida, simplemente no recuerdo ningún periodo de mi vida en el que no estuvieran. Cuando peor estaba, me hacían sonreír. Cuando creía haber perdido las fuerzas, me animaban a luchar. Cuando estaba contenta, lo celebraban junto a mí. Cuando no sabía ni cómo estaba, activaban esa válvula de escape para reanimarme.

En mi opinión no hay mejor terapia que la música, y para mí, no hay mejor terapia que Linkin Park. La voz de Chester es como esa pastillita mágica que hace que todo cobre sentido, la música es la encargada de volver a hacer latir mi corazón, de resucitarme de las cenizas. Incluso la voz de Mike es pura energía para mi mente.

No creo que mucha gente entienda lo que yo vivo con este grupo, porque es algo complicado. Es como cuando confías tu vida a alguien, con la única diferencia de que yo confío mi vida a su música, y estoy segura al 120% que nunca NUNCA me va a fallar.

Así que, mañana cuanto salga del examen lo primero que haré será irme a comprar el nuevo disco. Sí. Me da igual que se haya filtrado ya, estoy haciendo todo lo posible por no escucharlo aún, por preservar la magia del momento.

Porque supongo que sí, Linkin Park para mí es MAGIA.

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