lunes, 31 de mayo de 2010

Las ganas de llorar no disminuyen con la edad.

Me he dado cuenta, como en una pequeña revelación de esas de andar por casa, con zapatillas de felpa mientras miras la tele sin verla tirada de cualquier manera en el sofá, que las ganas de llorar no disminuyen con la edad.
Cuando eres pequeño lloras, lloras y lloras. Lloras porque tienes hambre, lloras porque tienes sueño, porque estás molesto, porque simplemente te apetece. Y alrededor nadie se queja, nadie te mira raro, es lo normal.

Pero cuando vas creciendo se supone que debes ir dejando de lado esa acuosa ayuda a los momentos difíciles.
Si lloras eres un blando, un llorica, un cualquiera. Lo cool es ser fuerte, no mostrar debilidad en ningún momento. Reprimir uno de las necesidades más comunes del ser humano, por imagen, por apariencia.

Pero hay una pequeña contradicción en todo esto.
Si a ti te hacen daño, de cualquier manera, seas mayor o pequeño, ¿no sientes las mismas ganas de llorar en una edad que en otra? Si cuando eres niño desaparece tu juguete favorito, o cuando eres mayor pierdes una amistad por cualquier causa, ¿no tienes las mismas ganas de llorar?
Y si además decimos que llorar es bueno, que llorar ayuda a que no queden las cosas dentro, a desahogarnos en momentos de necesidad... ¿Por qué seguimos educando a nuestra futura sociedad diciéndoles que llorar es de débiles?
Precisamente los débiles, son quienes escapan al dolor haciéndose los duros, y tienen miedo a mostrar sus sentimientos por miedo a herirles. Estamos creando una sociedad de débiles, débiles que se creen duros, locos que se creen cuerdos.

Y si.



Yo soy una débil más en éste mundo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Escuchas mi alma gritar?

Heey. Sé que llevo desaparecida un tiempo pero estoy de exámenes, es la putada del estudiante x.x
La verdad es que no sé muy bien que contar hoy, porque me apetece poner en "práctica" un ejercicio que hicimos en la clase de filosofía hace un par de días pero no se muy bien como expresarlo. Bueno, qué mas dá, lo intento :)

Todos hemos oído noticias (desgraciadamente) sobre el maltrato, sobre la violencia de género. Al igual que todos tenemos en mente insultos para el agresor, tenemos también claros los slogans que los organismos correspondientes hacen llegar a todas las mujeres. "Denuncia." "Saca tarjeta roja al maltratador." "Llama al 016 si estás en una situación de violencia de género."
Vale, hasta ahí todo el mundo lo tiene claro, pero el ejercicio que llevamos a cabo fue más o menos el siguiente.

Un hombre Y maltrata a una mujer X. Estamos comiendo y oímos la noticia. Nos sienta mal, obviamente a nadie le gusta oir eso, pero seguimos con nuestra vida normal. Si nos preguntaran por nuestra opinión en el caso seguramente diríamos algo tipo: la mujer tiene que denunciar, el tío es tal, blablabla. Cada uno en su casa y dios en la de todos. Sólo uno mismo sabe lo que diría.

Pero ahora pensemos que el hombre Y maltrata a la mujer X. Pero la mujer X somos nosotras. Tú. Yo. Quien lo lea, vamos. ¿Es tan fácil descolgar el teléfono y llamar? ¿Es tan fácil VER que estás siendo maltratada? No.
La ayuda a las maltratadas no debería consistir sólamente en un número de teléfono y el rechazo social al maltratador. Una mujer maltratada, para empezar, depende emocionalmente de ese "hombre". Si depende económicamente, aún peor.
También puede que sienta vergüenza de reconocer los hechos, pero lo "normal" sería que busque excusas al comportamiento de Y. Busca excusas. El hombre Y le hace creer que ella tiene la culpa de que le pegue, o aún peor, que lo normal es que le pegue, le grite...

Con esto quiero llegar a la conclusión de que la sociedad debería implicarse más que dando un número de teléfono a las víctimas. Ojalá para ellas fuera tan simple como levantar el teléfono y marcar.