sábado, 4 de febrero de 2012

Siguiéndote entre la niebla.

"Y aquí estoy de nuevo, perdida en el largo camino de vuelta a casa... nunca imaginé que había llegado tan lejos."

Se miró al espejo mientras ponía una mueca de desagrado en su preciosa cara de porcelana. ¿Qué era lo que estaba mal? ¿Qué la deprimía y dejaba aniquilada su débil mente?
Todos quienes la rodeaban vivían por y para ella, no le faltaba de nada, ropa, joyas, cariño, belleza... ¿Qué era entonces lo que la atormentaba? Nadie lo sabía, ya que en nadie confiaba lo suficiente como para contarle sus tormentos.
Desde el exterior tan sólo se apreciaban las lágrimas, esa tristeza reflejada en sus ojos y en su triste sonrisa, esa sonrisa con la que trataba de demostrarle al mundo que no estaba mal, que era tan feliz como había sido siempre.
Pero a veces las muestras de felicidad tienen grietas, grietas que muestran el verdadero interior. Grietas que acaban derrumbando edificios, vidas y personas enteras. Grietas que cada día llegan más lejos y hacen más daño.

La princesa está triste, ¿por qué será?