- ¿Por qué lo haces?
- ¿Por qué hago qué?
-¿Por qué tratas de protegerme? ¿Por qué me mientes diciéndome que estás bien cuando es evidente que no lo estás? Dime, ¿por qué?
- No te miento, estoy bien.
- No, no lo estás. Es obvio, no me lo niegues, ¡mírate!
- No, vale, no estoy bien. Pero, ¿de qué te sirve saberlo? Miento para protegerte, miento porque quiero que seas feliz, miento por ti. Yo estaré bien, hoy y siempre, siempre que tú lo estés. Te dije que te quería y no era mentira. Pero quiero de forma que, por muchas cosas mal que hagas, me veas siempre feliz. Feliz por ti. Feliz porque tú estés bien y feliz porque existes y eres la persona que le da color a mis días grises.
Te lo repito: ESTOY BIEN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Encontraste el camino entre el aroma?