sábado, 20 de abril de 2013

STOP.

He llegado a ese punto en el que, te rodeas de tantos compromisos, que no tienes ni cinco minutos para ti misma. Piensas en lo mucho que te apetece ir a dar un paseo, o en las ganas que tienes de tirarte en el sofá a ver una peli cualquiera y dormirte viéndola. Necesitas tranquilidad, tiempo para ti. Y la gente no te lo da.

Cuanto más cosas accedes a llevar a cabo, más se aprovechan de la situación. Y ahora esto, y ahora lo otro. Y la cosa es exigir y exigir y exigir.. y cuando algo se tuerce, la cosa se torna en quejarse y quejarse y quejarse...

No sé cómo hacer ya, porque he colapsado. Sólo diré que menos mal que le tengo a mi lado, que con una simple sonrisa o un simple mensaje consigue abstraerme de este mundo y llevarme al suyo, ese mundo en el que sólo existimos los dos, los abrazos, los besos, las miradas cómplices, las cosquillas... la felicidad. La calma. Justo lo que estaba buscando.

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