jueves, 26 de junio de 2014

Y en los peores días...

Me acuerdo de ti. Cuando me acuerdo de cómo podías cambiar mi día con tan sólo verte sonreír... Te quise, joder que si te quise, más que a nadie.

Y una vez me rompiste en pedazos, me fue imposible recomponerme de nuevo. ¿A quién quiero engañar? No te habré olvidado tanto si sigo arrepintiéndome de todo lo que hice, y más aún de lo que no hice. De lo que dije, y de las frases que quedaron mudas en mis labios.

Aún recuerdo cómo me abrazabas, me sonreías y tratabas de alegrar aquella carita triste que veías tantas noches. O aquellas madrugadas perdida por los bares sólo por tratar de encontrarme, y tras cada canción, cada sombra, estabas tú.

Fuiste mi peor pesadilla y a la vez la mejor que he vivido. Me destruiste, me tiraste al suelo sin aliento con el que poderme levantar... y aún así me enseñaste a ser feliz, me recordaste que estaba viva. Pero todo eso se fue hace mucho tiempo, y yo sigo aquí, alimentándome de recuerdos.

¿Te acuerdas de aquella noche en la que tuve que irme de un bar llorando... por tu culpa? ¿Te acuerdas que tú saliste corriendo detrás de mí? ¿Te acuerdas de todo lo que pasamos? ¿De las discusiones? ¿De las risas y las miradas cómplices? Yo sí. Y te prometo, pase lo que pase, que no lo olvidaré.

Dicen que el primer amor nunca se olvida. La primera vez que rompen tan profundamente tus esquemas y consiguen que seas feliz en esas ruinas, tampoco. Maldita locura.


lunes, 16 de junio de 2014

Resurrection.

¿Sabes esas veces que estás tan hundido que lo único que  puede levantarte el ánimo es la música? ¿Y que siempre recurres al mismo grupo porque has aprendido a identificarte con sus letras, con sus sentimientos?

Eso es lo que siento yo cuando escucho Linkin Park. He perdido la cuenta de los años que hace que les sigo, para mí eso significa toda la vida, simplemente no recuerdo ningún periodo de mi vida en el que no estuvieran. Cuando peor estaba, me hacían sonreír. Cuando creía haber perdido las fuerzas, me animaban a luchar. Cuando estaba contenta, lo celebraban junto a mí. Cuando no sabía ni cómo estaba, activaban esa válvula de escape para reanimarme.

En mi opinión no hay mejor terapia que la música, y para mí, no hay mejor terapia que Linkin Park. La voz de Chester es como esa pastillita mágica que hace que todo cobre sentido, la música es la encargada de volver a hacer latir mi corazón, de resucitarme de las cenizas. Incluso la voz de Mike es pura energía para mi mente.

No creo que mucha gente entienda lo que yo vivo con este grupo, porque es algo complicado. Es como cuando confías tu vida a alguien, con la única diferencia de que yo confío mi vida a su música, y estoy segura al 120% que nunca NUNCA me va a fallar.

Así que, mañana cuanto salga del examen lo primero que haré será irme a comprar el nuevo disco. Sí. Me da igual que se haya filtrado ya, estoy haciendo todo lo posible por no escucharlo aún, por preservar la magia del momento.

Porque supongo que sí, Linkin Park para mí es MAGIA.

jueves, 1 de mayo de 2014

Eres tú la persona que más te quiere.

Primero de Mayo, 2:25.

¿Sabes? Hoy por fin me he vuelto a sentir feliz. Me he puesto una de mis canciones favoritas, y me ha costado demasiado reprimir el ponerme a cantarla a gritos. ¿Pero sabes lo que no he reprimido? La sonrisa, de oreja a oreja. Irradiando calor, luz y felicidad.

La luz ha vuelto a entrar por la ventana como solía hacer en los buenos tiempos, he vuelto a poner una sonrisa en mi cara y sigo caminando. ¿Sola? Sí, pero no me siento sola. Ni mucho menos.

Ahora es más que nunca cuando me he demostrado a mí misma que puedo con todo, que para ser feliz no necesito más compañía que la mía propia. Y me siento bien. Lobo solitario, pero aullándole a la luna para que sonría y no para que llore. Para que sonría conmigo, y no para que acompañe mis lágrimas.

Hacía tanto tiempo que no me sentía tan libre, tan feliz y tan agusto conmigo  misma, que ya no me importa ni que la inspiración no me visite. Es algo de lo que hasta me alegro. La inspiración sólo me acompaña cuando estoy triste, cuando me encuentro mal y abatida. Así que, inspiración, no hace falta que vuelvas, estoy bien así.

Porque hoy soy feliz, y punto.

viernes, 18 de abril de 2014

1904.

Anoche volviste a aparecer en mis sueños. Como la señal que precedía a este 19. Como una pesadilla.

Volviste a abrazarme. Me besaste y te fuiste. Huyendo de algo, del pasado, del futuro... no lo sé.

¿Y sabes qué? Que me da exactamente igual. Porque ya hace un año, porque las heridas ya están más que curadas, porque queda más que claro que fuimos, pero nunca jamás seremos... Y porque los sueños, sueños son.

lunes, 31 de marzo de 2014

Get out alive.

Hay ocasiones en que la vida te da tantas hostias, y tan seguidas, que por mucho que quieras no puedes ya ni reaccionar... En lo que va de año me he enfrentado a la pérdida de seres queridos, a las escapadas por los pelos de la muerte de otros tantos, me he enfrentado a la transición a la locura de gente a la que amo más que a mi vida... Y sinceramente, creo que ya no me quedan fuerzas. 

Me he quedado insensible. Inutilizada. Rota por dentro, mirando los cachitos de esa cosa que algunos llaman corazón rotos por el suelo, pero sin hacer siquiera un simple amago por recogerlos. ¿Para qué? Si en un par de semanas volverán a romperse y el esfuerzo habrá sido en vano. Que me tachen de cobarde si quieren, pero si no me rodeo del frío manto de la insensibilidad, del centrarme en aquello que me gusta y no en las desgracias que me rodean, si no me centro en proteger el fino hilo que me ata a la cordura en estos instantes... ¿quién lo hará? 

2014, me estás poniendo a prueba, pero te puedo asegurar que yo soy más fuerte que el destino. Y saldré con la cabeza bien alta, celebrando cuando te acabes por todo lo alto. Porque yo soy más fuerte que una serie de catastróficas desdichas, y que un maldito número que únicamente debiera marcar el paso del tiempo, y no de la vida. 

domingo, 23 de marzo de 2014

Riazor.

¿Qué ha sido de ti? ¿De aquella canción? ¿De las horas muertas en tu habitación?
¿Quién dijo que no perdería el control cuando iba camino de la destrucción?
Hoy vuelve a soplar ese viento del mar, que nubla la mente y la vista. Prefiero saltar de una vez, sin mirar, y quiero que tú me sigas.

Siempre fumando como una posesa, buscando vida en otros planetas. Obsesionada con ir más allá, por alcanzar la emoción perfecta.


miércoles, 29 de enero de 2014

Cuestión de tiempo.

Hacía tanto tiempo que no me permitía a mí misma ser feliz con mi única sombra como compañía, que casi había olvidado esa sensación. Por eso, al perderme por las calles de esta ciudad, sentí como la vida fluía a mi alrededor. Como un torrente de agua, incontrolable, salvaje, arrastrando todo a su paso. Sentí como la felicidad me invadía, como me desprendía de aquellos lastres emocionales que no me dejaban avanzar... el torrente los arrastró junto a su paso.

El torrente arrastró los meses de lágrimas, de promesas rotas, de sonrisas con los minutos contados, de felicidad por capítulos y tristeza por años. El torrente me limpió como una tormenta de verano. Curó las heridas más profundas, cicatrizó las que quedaban a medias, e hizo brotar en mi cara una sonrisa irrepimible, como el sol en verano, inevitable.

Fue entonces cuando me dí cuenta de lo estúpida que había sido todo este tiempo. De que no dependo de nadie para ser feliz. De que amarme a mí misma es la única manera de alcanzar la felicidad. De que las personas son eso, personas, y como tales fallan, mienten y hacen daño a aquellos a quienes dicen querer. Pero ahora... ahora la única persona que puede acabar conmigo, soy yo.

Y... ¿sabes de dónde brotó ese torrente? De mi interior. Únicamente de mí.