Y salir de tu vida. En silencio, por la puerta de atrás. Queriendo no molestarte más de lo que ya hice.
Y a cada paso voy dejando trocitos de cristal. Para que los veas. Para que me recuerdes.
Y para que cuando quieras buscarme, los vayas uniendo uno a uno, con la misma paciencia, el mismo cariño y la misma dedicación con que lo hice yo. A lo mejor te sorprendes del resultado.
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