Que yo ya no presento batalla, ni tengo ganas de pelear. Que me conformo con tus manos bajando por mi espalda y tus labios acariciando mis brazos.
Que ya no busco poder encontrarme en ti, ya sé que la respuesta a los interrogantes no eres tú. Pero mientras encuentro esa respuesta, acompáñame este invierno.
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