viernes, 4 de mayo de 2012

Lo siento en el aire, lo siento en el agua.


Una fina lluvia regaba las calles de Saint Peters mientras la luna llena brillaba descarada en el cielo. Arriba, en la ventana, lo único que Jane Postmourth deseaba era que el frío viento nocturno le azotara la cara, la despertara de ese mal sueño que había sido su vida durante los últimos años. Pero por más que Jane lo deseara y lo rogara mirando al oscuro cielo, la noche tenía esa calma que tan sólo parece preceder a la tormenta... a las malas noticias.


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