Nuestro tiempo se agota,
como una rosa que tras su corta vida marchita.
Pero no todo decae,
disfrutemos mientras podamos del resplandor joven,
al que sólo el sol puede compararse;
de la grandeza gloriosa de las antiguas desaparecidas naciones;
de la belleza perfumada,
de la que sólo pueden presumir las flores.
Y cuando todo esto pase,
disfrutemos de la vejez sabia que nos hará entender,
que los años no se convierten en crueles grilletes,
sino en nuestros esperados libertadores.
Qué gran verdad. Todo acaba llegando, y no hay que lamentarse por el futuro, si no vivir el presente. =)
ResponderEliminar