Nunca supe ver el daño que me hacía ser como soy, ni siquiera la sombra del peligro me hacía dudar en mis actos. Nunca estuve alerta de todo lo que me acechaba, miedo, dolor, oscuridad, soledad... Llega un momento en que te das cuenta de todo ésto, sólo te das cuenta cuando ya es demasiado tarde.
Siempre supe que estaba destinada a llorar, pero prefería huir de mi destino inventando risas falsas, alegrías fugaces, momentáneos sueños. Cuando una persona nace perdedora, toda su vida se comportará como una perdedora.
Por mucho que intentes cambiar, por mucho que trates de esforzarte, estás marcada.
Mi vida nunca ha sido bonita, ha tenido más oscuros que claros, pero siempre supe evitar el dolor mintiéndome a mí misma. Quizá no me di cuenta que eso me llevaba a continuar la espiral, a mentirme a mí misma para potenciar más mis mentiras, que no me iba a llevar a ninguna parte a la que yo quisiera ir.
A veces tienes que aceptar que quienes nacen ganadores lo tendrán todo, tú vivirás de las sobras. No tienes derecho a pedir nada aunque lo intentes todo, no tienes opción de elegir... vas a lo que queda del resto. ¿La verdad? Siempre creí ser una de esas personas ganadoras. Quizá por eso duela más darte cuenta que eres lo contrario.
Quizá por eso duela más darte cuenta que nunca serás lo que quieres ser, que nadie te amará como quieres que te amen, que nunca obtendrás aquello por lo que luchas... que nunca serás nadie.
Quién sabe si el destino regula todo o simplemente es una cuestión de amor propio, ¿cómo puedo yo saberlo? Luchar, luchar es un modo de vida, pero no la solución.
La vida me ha demostrado que luchando consigues ser el mejor de los peores, pero no pasar de ahí. Si naces condicionado, con esas condiciones mueres.
La vida me ha demostrado que luchando consigues ser el mejor de los peores, pero no pasar de ahí. Si naces condicionado, con esas condiciones mueres.
De la manera más tonta puedes acabar con todas tus esperanzas: negándote a creer que seas superior. Ni siquiera igual.
En condiciones normales me daría una hostia, me pondría una canción alegre y empezaría a mentirme. Hoy no.
Demonios, sólo intento ser sincera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Encontraste el camino entre el aroma?